Canciones del apoyo mutuo
Domingo 9 de noviembre de 2025
Multiforo Alicia
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| Fotos: Alejandro Guerrero M. |
La música de Florentina
(2024), de Arturo Meza, es una novela ambientada en la Buenos Aires de los años
treinta, es decir, en plena Década Infame (1930-1943), posteriormente se
desarrolla en el período de surgimiento, ascenso y caída del peronismo
(1943-1955), y concluye en los albores de la Revolución Libertadora, una de las
seis dictaduras que atravesaron a la Argentina en el siglo XX.
Una trama en donde la música
tiene un papel protagónico como catalizador de las emociones, los miedos, las
aspiraciones, los sueños, las perversiones, el erotismo, el amor y la libertad.
Florentina, hija de un gitano y una italiana que viajan desde Génova a Quilmes,
es la última reencarnación de un mundo antiguo, luminoso y vibrante que parece
extinguirse o bien, autodestruirse. Es el claroscuro donde nacen los monstruos
del que hablaba Gramsci.
La idea de la música como
instrumento del Diablo –o de Dios–, pensada como un ente que perdura más allá
de muerte: “La música es maestría sanadora, pero será utilizada por los dueños
de las tinieblas para ennegrecer con ella. Trastocarán en sentido adverso su
vibración y enfermarán más las mentes al adueñarse de ellas. Vendrá una música
violada, una música prostituida, una música tristemente basura”.
En ese sentido, Florentina es una
suerte de Doctor Fausto seducida por un Mefistófeles en forma de cuadrilátero
con fuelle: el bandoneón, instrumento creado en Alemania para servicios
religiosos y que en el Río de la Plata es el telón de fondo de inmigrantes,
prostíbulos, conventillos, compadritos y poetas. Porque el acordeón y los
órganos son de los ángeles y el bandoneón es del diablo, es una bestia triste
que no te pide que la domes, sino que seas ella.
La música de Florentina es
también un relato de redención familiar, de identidad, de migraciones, de
vínculos rotos, de lazos fuertes y de símbolos que hunden sus raíces en lo más
profundo de la humanidad, el conocimiento y la espiritualidad. Una historia en
donde abundan las referencias culturales y se cruzan desde Paquita Bernardo,
Augusto Berto, Borges, Dante Alighieri, Perón, Bach y Ginastera, pasando por
Beethoven, Evita, Nikola Tesla, Krishnamurti, Stravinski, Goebbels y Blavatsky,
hasta Piazzolla, Troilo, Gurdjieff, Mussolini, la teosofía, sociedades secretas
y los cátaros.
Es un libro que dialoga con el
presente de una manera escalofriante, en virtud de algunos paralelismos que se
pueden advertir con la llegada al poder de Hitler en 1933, confrontado con los
actuales discursos de odio, estigmatización y discriminación de personajes de
la política como Donald Trump, Giorgia Meloni, Viktor Orbán, Javier Milei, Jair
Bolsonaro o Nayib Bukele.
El arte de la humildad y la
sencillez reconstruirá a la Argentina. Parece una sentencia tan lejana en el
presente y mucho menos en el futuro próximo.
Edgar Morales
Viernes 8 de agosto de 2025
Casa La Morelos, Torreón,
Coahuila
El universo de Meza es un
viacrucis que se niega al olvido. Un empeño valeroso por conservar la tradición
de los lenguajes de la miseria y la desheredad. Meza, a veces con la alegría de
la picaresca rural, a veces con su dolor, busca las raíces del verbo hecho
paisaje, música, caricia, magia, comida, danza, hambre, desamparo nacional,
muerte; para ubicar en nuestro mapa de piel la orientación de las palabras, el
refugio de nuestras oraciones. En la narrativa de Meza, la herencia sigue viva,
seguimos recuperándonos hasta desvestirnos del oropel y quedar con el auténtico
rostro, aquel, el tan temido, el tan discriminado, el tan de maíz y tierra.
Rostro sin reflejo en los espejos porque es espíritu.
El Diablero es una novela
divinamente sencilla e infernalmente compleja o viceversa.
Arturo Meza nace en el Centro.
Hermano de los del Norte, de los del Sur, de los del Este y de los del Oeste.
Es Mexica.
Su edad varía entre los 503 y los
1995 años o más y aún ansina es un chilpayatito.
Arnulfo Vigil
Arturo Meza, nacido el 15 de
diciembre de 1956 en el Distrito Federal, es una figura emblemática de la
contracultura mexicana, conocido no sólo por su prolífica carrera musical, sino
también por su destacada obra literaria. Como compositor, multiinstrumentista,
poeta y escritor independiente, Meza ha creado un universo que fusiona música,
poesía, narrativa y pintura, consolidándose como un artista multidisciplinario
y de culto en México. Su obra literaria, impregnada de realismo mágico,
influencias indígenas, mitología europea y una profunda carga espiritual,
refleja su compromiso con la introspección, la resistencia cultural y la
autonomía creativa.
La obra literaria de Arturo Meza
se desarrolla en paralelo a su carrera musical, que abarca géneros como el rock
rupestre, el folk, el rock progresivo, el blues y la música tradicional
mexicana.
Su producción escrita incluye poesía y narrativa, con más de 40 libros
publicados, muchos bajo su propio sello editorial, Gente de México. Entre sus
obras más destacadas se encuentran Ansina como endenantes (1993), El
diablero (1995), Historias de agua (1998), Dord (2002), Planeta
amor (2005), Nidodecuervos (2008) y El hijo de la chingada
(2023). Estas publicaciones reflejan su versatilidad como escritor y su
capacidad para transitar entre géneros literarios con una voz auténtica y
profundamente arraigada en la experiencia humana.
Meza comenzó su trayectoria artística en los años setenta, influenciado por la
música ranchera y norteña de su infancia en Michoacán, así como por el rock
clásico y progresivo de figuras como The Beatles, Bob Dylan, The Kinks y Neil
Young, entre otras propuestas.
Sin embargo, su formación literaria también se nutrió de lecturas voraces en la
Biblioteca Central de la Ciudad de México, donde se sumergió en autores como
Jorge Luis Borges, William Blake y Juan Rulfo, este último siendo una de sus
mayores influencias. Además, la obra de la mística argentina Josefa Rosalía
Luque Álvarez, con textos como Orígenes de la Civilización Adámica y Arpas
Eternas, marcó profundamente su visión espiritual y filosófica, que permea
tanto su música como su escritura.
La obra literaria de Meza se distingue por su riqueza poética, su conexión con
la cultura mexicana y su exploración de lo espiritual. Entre sus
características principales se encuentran: realismo mágico y mexicanidad. La
prosa de Meza está impregnada de un realismo mágico que recuerda a Juan Rulfo,
con un lenguaje que evoca lo cotidiano y lo trascendente a través de imágenes y
metáforas. Sus textos incorporan elementos de la cultura prehispánica, mitos
indígenas y un fuerte sentido de mexicanidad, reflejando la vida urbana, la
desigualdad social y la espiritualidad del México profundo. Por ejemplo, en El
diablero, Meza explora la medicina prehispánica y la conexión con la
naturaleza, basándose en sus experiencias con curanderos como Modesta Levana en
Tetela del Volcán.
Tanto en su poesía como en su narrativa, Meza emplea un lenguaje cargado de
simbolismos, influenciado por la tradición mitológica medieval europea y por
poetas como Rubén Darío y Nezahualcóyotl, cuyos textos ha musicalizado. Sus
poemas, como los incluidos en Epistolario de Olimaconet de Luvian (1980)
o Canto Ersal (1992), son evocadores y buscan transmitir emociones
profundas, a menudo con un tono místico que invita a la introspección.
Las letras de Meza, tanto en su música como en su literatura, abordan temas
como el amor, el desamor, la marginación, la migración y las injusticias
sociales. Su escritura refleja un compromiso con la resistencia cultural y la
autogestión, rechaza las estructuras de la industria cultural y promueve un
mensaje de amor puro y unión. Esta perspectiva se alinea con su concepto de “Música
Ersal”, que busca la sanación y la elevación espiritual a través del arte.
Meza utiliza un lenguaje que emula la pronunciación y el habla de las clases
populares mexicanas, lo que dota a su escritura de autenticidad y cercanía.
Este recurso, inspirado en la tradición oral y en autores como Rulfo y Vargas
Pardo, permite que sus textos resuenen con un público amplio, desde lectores
literarios hasta seguidores de su música.
La obra literaria de Meza no puede entenderse sin considerar su relación con su
producción musical y pictórica. Su escritura está intrínsecamente ligada a su
música, ya que muchas de sus canciones son poemas musicalizados que condensan
la misma poética que sus libros. Por ejemplo, su disco No vayamos a irnos
sin el mar (1985) fusiona textos europeos y originarios, un enfoque que se
refleja en sus narrativas. Asimismo, Meza ha musicalizado textos de autores
como Borges, François Villon y Denise Levertov, demostrando su capacidad para
dialogar con la literatura universal.
Su interés por la medicina alternativa y la espiritualidad está muy marcada en
su escritura. En Planeta amor, Meza sintetiza su visión
médico-energética, combinando conocimientos de acupuntura, terapia lumínica y
plantas medicinales con una narrativa que aboga por la sanación del individuo y
la humanidad. Este enfoque holístico, que ve el universo como un sistema
vibracional y musical, es un hilo conductor en toda su obra.
Arturo Meza es considerado un pilar del rock mexicano y de la música
independiente, gracias a su rechazo a las dinámicas comerciales y su apuesta
por la autogestión. Su obra literaria, aunque menos conocida que su música, ha
sido elogiada por críticos como Federico Arana y José Xavier Návar (1947-2025),
quienes destacan su capacidad para fusionar poesía, música y pintura en un arte
que “habla con el paraíso”.
El libro El último unicornio
(2022), escrito por Mario Alquicira, ofrece un análisis exhaustivo de su
trayectoria, subrayando su rol como un “curandero espiritual del realismo
mágico” y su contribución a la historia del rock y la literatura en México.
A pesar de su carácter elusivo, Meza ha dejado una huella imborrable en la
contracultura mexicana. Su obra literaria, con más de 40 títulos, es un
testimonio de su prolífica creatividad y su compromiso con la libertad
artística.
La obra literaria de Arturo Meza es un reflejo de su espíritu inquieto y su
visión integral del arte como un vehículo de sanación y resistencia. A través
de su poesía y narrativa, Meza combina el realismo mágico, la mexicanidad y la
espiritualidad, creando un corpus literario que dialoga con su música y su
pintura. Su estilo, profundamente poético y arraigado en la cultura popular, lo
convierte en una voz única en el panorama cultural mexicano. Como señala Mario
Alquicira, Meza es un “artista fundamental” cuya obra trasciende géneros y
fronteras, dejando un legado que invita a la reflexión, la introspección y la
conexión con lo esencial del ser humano. Su escritura, al igual que su música,
es una vibración que resuena en el universo, sosteniendo, como él mismo afirma,
la esencia de la existencia.
Ansina como endenantes (Oficio Ediciones, 1993)
El diablero (Oficio Ediciones, 1995)
Historias de agua (F.C.M.,1998)
Dord (Gente de México, 2002)
Dándole de tragar al diablo (Gente de México, 2004)
Juan Matilde (Gente de México, 2005)
Planeta amor (Gente de México, 2005)
Cartapacio del Infierno. Evangelio de Maria Magdalena
(Gente de México, 2007)
El círculo de fuego negro (Gente de México, 2008)
Nidodecuervos (Gente de México, 2008)
Exiliados Celestes (Gente de México, 2008)
Essamerian (Gente de México, 2009)
Laberinto de sombras (Gente de México, 2009)
Viajero del infinito (Gente de México, 2010)
El otro Mesías (Gente de México, 2010)
Mensajes de Fátima (Gente de México, 2010)
Los buñuelados de Olvidel (Gente de México, 2013)
El 69 de agosto (Gente de México, 2014)
El Santo nunca pierde (Gente de México, 2015)
The End (Gente de México, 2015)
El viaje de Saramago (Gente de México, 2017)
Falso film (Gente de México, 2018)
Eisenberg sin h (Gente de México, 2018)
Otilio Bernabé (Gente de México, 2018)
Poesía puta (Gente de México, 2018)
Yo soy Dios, pendejos (Gente de México, 2018)
La cruz del infante Pedro (Gente de México, 2019)
Tesla (Gente de México, 2019)
Caminando en el viento (Gente de México, 2020)
Haqueldamá (Gente de México, 2020)
El cadáver del alma (Gente de México, 2021)
La fosa séptica del infierno (Gente de México, 2022)
Uno entre billones (Gente de México, 2022)
Lobo flor de puerco (Gente de México, 2022)
Maquiaverlo para creerlo (Gente de México, 2022)
Apocatástasis (Gente de México, 2022)
El hijo de la Chingada (Gente de México, 2023)
Misión Tarrare (Meza Editor, 2023)
Concierto para Dostoievski y epilepsia en Sí bemol (Meza
Editor, 2024)
La música de Florentina (Meza Editor, 2024)
Arte Ancestral Alienígena (Meza Editor, 2025)
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| Foto: Alejandro Guerrero Massad |
Arturo Meza. El último
unicornio (Ala Ediciones), libro biográfico, diccionario o enciclopedia del
investigador, escritor y amante de la música Mario Alquicira, quien nos lleva
en un viaje por la vida y obra del artista.
Libro que le llevó 6 años de
arduo trabajo y cientos de horas de entrevistas, pláticas y desvelos. El texto
sigue al compositor desde sus inicios en el rock progresivo nacional y en la
experimentación con distintas agrupaciones, hasta algunos de sus más recientes
trabajos sonoros. También detalla la pasión pictórica del guitarrista y revisa
la producción literaria, que es abundante, del originario del Distrito Federal.
“Fue una tarea de documentar,
investigar, sistematizar y clasificar toda la información. La carrera de
Arturo, toda la trayectoria, la he venido siguiendo desde hace 30 años o un
poco más. Entonces, cuando me di cuenta, ya tenía material suficiente como para
hacer un libro”.
Alquicira está empapado de Meza,
pero ¿por qué Arturo es tan especial para el autor? “Bueno, lo considero un
artista fundamental en la historia del arte en México. No solamente del rock,
un artista en toda la extensión de la palabra porque ha incursionado en muchos
géneros musicales y de otras artes, como la pintura”.
“En música está lo instrumental y
meto una faceta experimental, una vertiente de rock progresivo, en fin, es un
músico muy abarcativo, completo, pero también ha hecho obra pictórica, poesía,
narrativa… su obra es muy vasta y es inconmensurable. Para explicarlo mejor, se
puede decir que es un genio, sin embargo, su personalidad tan esquiva y poco
pública ocasiona que parezca que está un poco olvidado”.
“Prácticamente su núcleo es
independiente, todo su arte es independiente, pero más allá es cierto que falta
que lo descubra más gente, más mexicanos. Por eso me interesaba hacer esta obra
biográfica, para hacerle justicia a su obra y darle la magnitud, la relevancia,
que amerita. Traté de hacer una biografía a la altura de su obra que es
magnífica y creo que se merecía una biografía a esa altura, a ese nivel
considerando que él sigue creando, generando”, revela el autor.
Arturo Meza celebró 45 años de
trayectoria en 2022, acompañado de muchos amigos con quienes ha tocado durante
ese periodo.
Y tiene tanto material que para
Alquicira no basta un tomo. “Sigue produciendo, o sea, el libro biográfico
podría tener incluso un segundo volumen, considerando que la obra de él todavía
continúa y es inalcanzable, mejor dicho, es incansable este hombre, por decirlo
de alguna manera. Un poco en tono de broma solía decirle que todavía no acababa
de leer todos sus libros cuando ya había escrito más, entonces tiene ese ritmo.
Yo nunca lo iba a alcanzar, porque produce mucho, o sea, al año publica cuatro
novelas”.
Meza se caracteriza por ser
elusivo y huidizo, lo que dificultó en ocasiones la celeridad de un proceso,
sin embargo, cada segundo que convivió Mario con Arturo lo aprovecharon al
máximo.
“Justamente el prólogo que
escribe David Cortés habla de eso, ‘a la caza de un imposible’, es como una
cacería del unicornio que es un animal elusivo, huidizo, escurridizo y que es
muy difícil de atrapar: incluso la leyenda cuenta que para conseguirlo había
que poner a una doncella en medio del bosque como ofrenda para que el unicornio
se acurrucara en su regazo y entonces ya los cazadores lo capturan, pues Arturo
es fugitivo, siempre está viajando, es alguien que no está en un lugar fijo”.
“Es difícil encontrarlo y no es
muy accesible, por ejemplo, no da muchas entrevistas. No es alguien a quien le
gustan los reflectores y en ese sentido sí fue muy difícil, aunque afortunadamente
está su obra. Claro que también es muy difícil de hallar y de conseguir, pero
esa fue la tarea justamente, la de recopilar todo ese material e investigar al
personaje a través de la obra”. Aunque tuve varios acercamientos directamente
con él y tuve la fortuna de que revisara los manuscritos, los borradores, y los
corrigiera de su puño y letra, además de que me hiciera algunas aportaciones”.
Cientos de páginas sobre la vida
y obra del ícono del rock nacional, el precursor de géneros e inventor de
instrumentos musicales. Además, en Arturo Meza. El último unicornio hay
un recorrido en la historia del rock mexicano, sus intentos por salir de la
clandestinidad y liberarse de la opresión de los gobiernos.
Escribir sobre Arturo Meza es una
tarea complicada, Alquicira pretende rescatar una parte de la documentación de
la historia del rock en México mediante testimonios. Es una ambiciosa
iniciativa que recopila y difunde los archivos hemerográficos, fonográficos y
fotográficos olvidados en relación con el artista.
“Arturo Meza no deja de ser un
ser humano con contradicciones y con un lado oscuro también y tiene un lado muy
luminoso. Él me dijo ‘no, no me admires tanto, porque no me conoces del todo.
Si conocieras todo de mí, ya no me admirarías tanto’. Como todo ser humano
tiene un lado luminoso y un lado oscuro, tiene contradicciones, pero es sublime”.
“Forma parte de una generación
prodigiosa, o sea, fue una generación con la que le tocó convivir y él es un
elemento catalizador de esa generación porque pudo contribuir y colaborar con
muchos artistas también muy importantes, como Jorge Reyes, Carlos Alvarado,
Walter Schmidt, que son también fundamentales y que él pudo converger y
contribuir en muchas obras que quedaron para la posteridad, para la historia e
incluso podríamos decir que Arturo es uno de los pilares más fuertes de lo que
es el rock y la música en México”.
Meza prácticamente es el que
empieza a catapultar lo que es la música independiente, le interesa mucho la
autogestión y está un poco peleado con las instituciones.
“Desde muy temprano él se dio
cuenta de que había que hacerlo de manera autónoma, por eso es por lo que fundó
su sello discográfico que también se convirtió en su sello editorial. Entonces
no estaba esperando subsidios o subvenciones ni patrocinios de nadie y lo hizo
solo, a diferencia de otros que quizá estuvieron esperando que llegara algún
apoyo, él lo generó y también siempre el poco dinero que tenía o que conseguía
lo invertía en grabaciones, por eso dejó constancia de tanta producción musical”.
Federico Arana,
Alejandro González Castillo, Mario Domínguez Alquicira, Federico Rubli, Rodrigo
Farías, José Hernández Riwes Cruz, Rafael “Sr”. González, Tere Estrada, Hugo
Serna, Fausto Arrellín, Merced Belén, Humberto Manduley.
Probablemente
ustedes, como yo, los conocen; también espero que los hayan leído.
Hoy, los que
entramos a esta biblioteca en forma de libros a formar parte del Fondo Documental
que acertadamente lleva por nombre el de José Agustín, tenemos algo en común.
Más de una cosa
diría yo.
Además de que
nos gusta y nos apasiona el rock, nos parece importante conservar un poco de la
memoria acerca del mismo, no importa si es anglosajón o local. Lo importante es
plasmar el sentimiento, el amor, la admiración que esta música despertó en
nosotros y que en un momento determinado de nuestras vidas nos llevó a tomar la
pluma primero, ahora la computadora. para escribirla.
No creo que
ninguno de los aquí reunidos en persona o libro, haya crecido en la
adolescencia con la idea de convertirse en escritor. Fue el tiempo, la magia de
la música, el hechizo de la misma el que nos llevó a la mayoría a los brazos de
Euterpe y luego a coincidir en el Chopo, sitio fundamental para el crecimiento
de la cultura rockera de este país.
Y no deja de ser
significativo que la biblioteca que hoy alberga el Fondo Documental José
Agustín, esté a un lado del Tianguis Cultural del Chopo, hoy declarado
Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México. Parafraseando a Augusto
Monterroso podríamos afirmar: “Cuando la Biblioteca Vasconcelos se construyó,
el Chopo ya estaba allí”.
Roberto Vázquez
“Mamys”, Arturo Olvera, Raúl de la Rosa, Vicente Terán, Juan Jiménez, Jorge
Velasco, Javier Hernández Chelico, Liliana García, Jaime Flores, Rafael Acosta,
Jorge Cervera, Luis Kelly, David Moreno, Tere Chacon, Arturo Espinoza, Marco
Antonio Brito. Ellos también son escritores y tampoco pensaban que algún día entrarían
a formar parte de un Fondo Documental en una Biblioteca que, por otra parte, a
partir de este momento se convierte en la única en contar con algo así.
Claro, en un
país en donde la cultura es considerada esencial, cada una de las bibliotecas
ha de comprar por lo menos un volumen. Desafortunadamente eso no pasa, lo cual
viene a mostrarnos otra liga existente con el Tianguis del Chopo. La mayoría de
estos libros han sido resultado de procesos autogestivos, sus autores han
conseguido fondos o echado mano de su propio patrimonio para llevar a cabo esta
empresa porque, con algunas honrosas excepciones, ninguna editorial ha dado
adelanto a alguno de nosotros para escribir.
Tampoco importa;
en realidad, como dicen los españoles, no la sudan.
Otra cosa que
nos une a los aquí presentes y también me enorgullece y estoy seguro de que
también les enorgullece a ellos, es que no hemos esperado que venga alguien a
decirnos qué hacer. En el mejor espíritu del Do it yourself, lo hemos
hecho porque sabemos de la necesidad por documentar uno de los acontecimientos
más importantes de la historia de la cultura mundial, porque el rock, aunque
siempre se le está matando, es una fuerza imparable y hoy, me parece, a pesar
de que no sólo se le está matando, sino que no forma parte de los intereses de
la industria musical, se convierte nuevamente en un arma importante de la
resistencia.
El capitalismo
no se ha vuelto más agresivo y voraz que en épocas anteriores, sólo es más
cínico, por tanto, este proceso de resistencia se hace más imperativo en la
actualidad.
Escribir no es un
acto egoísta ni fútil como muchos lo creen. Escribir es una forma de compartir vivencias,
conocimientos, experiencias; pero escribir acerca del rock en México es imperativo;
porque necesitamos documentar lo que está pasando en este país, no sólo como un
acto de resistencia, sino como una manifestación artística, como la expresión
cultural de una parte del pueblo que se ha gestado aquí desde 1956 cuando llegó
como rock and roll a nuestro territorio.
Hay mucho
trabajo por hacer, pero hoy estamos de plácemes porque sabemos que este trabajo
estará aquí, esperando a esas mentes curiosas y deseosas por saber y conocer
acerca de nuestro pasado para construir un mejor futuro… Lo deseamos todos.
Un
agradecimiento profundo a Toño Pantoja que, nuevamente, hace una de las suyas.
También, por
supuesto, a José Mariano Leyva, director de la Biblioteca Vasconcelos por
acoger la idea y destinar un espacio para el Fondo Documental. No podemos pasar
por alto la labor de Francisco Salvador Nava, subdirector de Servicios
Bibliotecarios y a todo su equipo en general.
Para concluir, quiero hacerlo con una cita de Claudio Magris, escritor triestino que algo sabía de la batalla por la memoria, quien escribe en uno de sus hermosos ensayos: “Acaso una de las tareas que nos ha sido encomendada para realizar en la Tierra, sea la de luchar contra el olvido… La memoria no es nostalgia sentimental del pasado, sino un intento por salvar de la muerte al individuo, su valor y su significado”.
David Cortés
31/octubre/2023
Primer Movimiento
Sección: Recomendación Literaria. El último unicornio. Biografía de Arturo Meza, libro del psicoanalista Mario Alquicira.
Retrato de uno de los músicos mexicanos vivos más enigmáticos. No suele tener presencia mediática, ni hacer conciertos masivos, pero goza de un sitio importante en el mundo del rock nacional. Además de escritor, poeta y artista plástico, no se define a sí mismo como un músico sino como un mensajero que viene desnudo con historias desnudas del corazón del mundo. No es una estrella de rock a la manera tradicional y eso lo demuestra, con suficiencia, Alquicira.
“Soy
un poeta de ningún lugar”,
buscando
“Un
poco de música en tu corazón…”
Debo confesar que no he terminado de leer a conciencia el libro Arturo Meza.
El último unicornio del psicoanalista, filósofo, docente,
incansable melómano, escritor, amigo y camarada Mario Alquicira (México
DF, hoy CDMX, 1977), sencillamente porque es un trabajo de investigación tan
riguroso que ya hubiera querido escribir yo, el cual te lleva por rincones
insospechados de la vida y obra de un ente que sorprende cada día y en cada
momento, realizado con el academicismo propio de un trabajo que trasciende y
deja huella.
Es un tabique de exquisitas 450 páginas de valiosa información
sobre uno de los mejores artistas que haya dado México al mundo en el reciente medio
siglo. Para muchos que crecimos en algún momento de nuestras vidas escuchando
la propuesta sociopolítica, económica y cultural de Arturo Meza desde la música, nos
sorprende en El último unicornio,
su trabajo creativo en otras disciplinas y áreas sociales, prácticamente
desconocidas por la mayoría: la pintura, la narrativa, la poesía, la práctica
de la medicina tradicional mexicana, así como su espiritualidad.
Da mucho gusto y placer apreciar este tipo de trabajos
editoriales que marcan un antes y después en el debido registro de materiales
biográficos de artistas condenados a ser olvidados en un país como el nuestro,
por frágil memoria histórica. La simple existencia de este primer volumen,
porque el autor, Mario
Alquicira, lo ha dicho, quedaron materiales para integrarlos en
un segundo ejemplar, nos permite revalorar el trabajo de investigación de
biografías musicales de artistas mexicanos, para dar paso a la promoción de
artistas propositivos que trascienden al gusto de las masas, y apuestan mucho
más, por la creación de una conciencia social e individual que unifique a cada
vez más sectores de la sociedad.
Nunca
hay prisa por terminar de leer Arturo Meza. El último unicornio,
porque cada vez podrás detenerte en alguna de las cinco partes de las que está
compuesto el libro, más el epílogo y apéndice fotográfico. Seguro el fiel
seguidor de la vasta obra de Arturo Meza podrá
detenerse en las crónicas de periodistas que registraron a cabalidad los largos
conciertos de casi cuatro horas que el maestro oficia cada vez menos, porque
está alejado y cansado de los reflectores. El lector puede volver a vivir
aquellos conciertos emblemáticos al leer cómo fue elaborado tal o cual disco;
cómo fue la presentación de tal o cual hostia plateada en vivo y en qué lugar;
qué dijo Arturo Meza sobre
el escenario que haya marcado a su fiel escucha, entre otros pasajes de vital
importancia.
Seguro para el seguidor a ultranza de Arturo Meza, este libro es parte de su
acervo personal o debería serlo. El costo del libro, 750 pesos, resulta
agresivo al principio para cualquier bolsillo del mexicano promedio, pero
resulta accesible, si valoras el contenido de tan importante investigación, que
ya quisieran otros artistas mexicanos les hicieran. Resulta plausible, por otro
lado, que Ala Ediciones se haya aventurado a editar, publicar y distribuir este
material, que hoy, jueves 9 de marzo de 2023, llega a la Librería del
Fondo de Cultura Económica (FCE) Isidro Fabela Alfaro, ubicada
en el segundo piso del Teatro
Quimera de Metepec.
Conozco
a Arturo Meza desde
aquel lejano año de 1987, en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH),
plantel Azcapotzalco, de la Máxima Casa de Estudios del país. Aquellos intensos
conciertos, junto con los discos Suite Koradí
(1987), Sin título (1987), Ayunando entre las ruinas (1988), 70 centavos
(1989), En el monte
de los equinoccios (1990), Crónica
sonora (1990) y Para un compa (1991), entre otros de
vital importancia, marcaron a mi generación, sin duda.
Por salud mental, ya no suelo clavarme hasta el fondo con cada
artista a estudiar, prefiero irme sorprendiendo con los años como en este caso,
pero, sobre todo, evitar a toda costa ser protagonista de esas historias. Siempre
se aprende de Arturo Meza y siempre me será grato que me sorprenda. Hemos
vivido varias historias a lo largo de tres décadas de estar en el ámbito
cultural. Lo he visto tocar en el Festival Internacional Cervantino (FIC),
en foros culturales universitarios públicos y privados; lo he entrevistado
varias veces por horas para el extinto periódico El Nacional y Milenio
Diario, así como en otros espacios periodísticos locales.
Pero la traumática anécdota vivida con Arturo Meza, más
importante para este #ServibaryAmigo #DandyperoPunk #ElCinicoMayor Félix Morriña, ha
sido el último concierto que viviera Cutberto
Romero Lechuga, mejor conocido por la comunidad roquera
metepequense como “El Pambazo”, en Santa Ana Tlapaltitlán, durante el Grito de
Independencia de septiembre del 2009. Mi entonces singular roquero querido
amigo vecino, con quien solía escuchar por días discos completos, se puso la
noche más dipsómana que le haya visto. Le regaló a Arturo Meza, en pleno concierto, su playera
de Pink Floyd, adquirida
durante un concierto internacional, quedándose al desnudo dormido en un charco
de agua en las inmediaciones del predio donde se llevó a cabo el largo recital.
La tormenta y el gélido clima del altiplano mexiquense, hizo
mella en la salud de “El Pambazo”, acabando con su vida, llevándose en su
sistema auditivo y psicoemocional la música de Arturo Meza. Lo último que escuchó en vivo
y en directo Cutberto
Romero Lechuga fue el triste lamento por el dolor humano
que cantara “El último unicornio”. Para “El Pambazo”,
como para todos los que ya no están aquí y deberían, dedico estas líneas.
Agradezco de manera muy especial a Mario Alquicira y a mi compadre Raúl Rock, a los presentes, como a los músicos que se dieron cita para la presentación del libro, que se hayan dado tiempo para festejar, para celebrar la vida con la obra de uno de los artistas más importantes que haya dado México a la humanidad.
Recientemente apareció El último unicornio (Ala Ediciones, 2022), libro cuyo objetivo, escribe su autor Mario Alquicira, es "detenerse en la obra de Arturo Meza". Se trata de un trabajo que en 450 páginas busca abarcar la obra musical, literaria y pictórica de uno de los músicos más elusivos del rock mexicano y que, confiesa Alquicira, cuando sentía tenerlo "se me volvía a escapar".
A
pesar de la volatilidad del músico y el personaje, el texto rastrea al
compositor desde sus inicios en el rock progresivo y en la
experimentación, hasta algunos de sus más recientes trabajos sonoros.
Saca a la luz la vena pictórica del guitarrista y se detiene a explorar
la abundante producción literaria de Arturo Meza.
Acordes y desacordes conversó brevemente con Mario Alquicira, a propósito de este interesante aporte a la bibliografía del rock que se hace en México.
Radio Educación. Segunda parte
“Este libro ya no es mío ni de Arturo Meza, le pertenece a la historia y el tiempo lo dirá” nos dice Mario Alquicira -psicoanalista, escritor, filósofo, maestro- refiriéndose a su reciente obra El último unicornio una obra biográfica como es uno de sus gustos al escribir. En ella refleja también su cualidad de investigador y fanático del rock mexicano. Para lograr esta obra echó mano de todo tipo de herramientas de investigación para así poder entender y narrar sobre la vida y obra musical, pictórica y literaria de Arturo Meza “pieza clave en la historia del rock mexicano” como se refiere él mismo al rockero. En este episodio, Mario Alquicira nos platicó acerca de algunas características de la obra de Meza, como el transmitir la música como sanación. Habló, además del Arturo Meza contemporáneo, más enfocado en su obra literaria. Mario Alquicira, también platicó de cómo construyó su libro, “Fue un trabajo minucioso y arqueológico, pero sobre todo, con mucha pasión”, nos dice.
Presentación del libro "El último unicornio" biografía de Arturo Meza
“Este libro ya no es mío ni de Arturo Meza, le pertenece a la historia y el tiempo lo dirá” nos dice Mario Alquicira -psicoanalista, escritor, filósofo, maestro- refiriéndose a su reciente obra El último unicornio una obra biográfica como es uno de sus gustos al escribir. En ella refleja también su cualidad de investigador y fanático del rock mexicano. Para lograr esta obra echó mano de todo tipo de herramientas de investigación para así poder entender y narrar sobre la vida y obra musical, pictórica y literaria de Arturo Meza “pieza clave en la historia del rock mexicano” como se refiere él mismo al rockero. En este episodio, Mario Alquicira nos platicó sobre su acercamiento al rock, de su vida profesional con su carrera en psicología y también de su primer acercamiento a Arturo Meza en 1992.
Canciones del apoyo mutuo Domingo 9 de noviembre de 2025 Multiforo Alicia Fotos: Alejandro Guerrero M.